Las fotos existen; lo que no existe es la forma de juntarlas
En un cumpleaños número cincuenta hay sesenta personas y todas llevan cámara encima. Lo mismo pasa en una fiesta de 18 o en una fiesta de jubilación. El problema nunca fue que no se tomen fotos. Al día siguiente mandas un mensaje al grupo, contestan seis, tres las mandan comprimidas y el resto dice que esta semana sin falta. Y la mejor, la del homenajeado partiéndose de risa con su hermano, se queda en el teléfono de un cuñado que no usa grupos.
La diferencia la marca recogerlas mientras pasa la fiesta. Quien acaba de grabar las velas lo sube ahí mismo, de pie con la copa en la otra mano; esa misma persona, dos semanas después, ya no lo sube. Por eso todo aquí está montado para que suba en diez segundos: escanear, elegir, enviar.
Sirve igual para un cumpleaños infantil con piñata, para un cumpleaños número cuarenta en un restaurante, para una fiesta sorpresa o para una cena de diez personas en casa. Cambia el número de invitados; el código hace lo mismo.