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Boda · Fotos de invitados · Código QR

Las fotos de tu boda están en el teléfono de tus invitados

El fotógrafo está contigo en la ceremonia y en el corte del pastel. No está en la mesa nueve cuando tu abuela se ríe con el discurso del padrino, y ya ha recogido el equipo mucho antes del último baile. Esa noche hay cien personas tomando fotos con el teléfono: Eventphoto.io les da un sitio donde dejarlo todo.

Un destino, no nueve

Ni grupo de WhatsApp de la familia, ni cola de AirDrop en la barra, ni álbum compartido que medio salón no consigue abrir. Todos apuntan al mismo código y todo cae en la misma galería.

Hasta el invitado más perezoso participa

Nada que descargar y ninguna cuenta que crear. La cámara reconoce el código, se abre el navegador, dos toques. El listón está lo bastante bajo como para que la gente lo pase de verdad.

Una descarga, no cuatrocientos toques

Tu enlace de anfitrión lo mete todo en un único ZIP, también en el plan gratuito. La boda acaba en una sola carpeta, no repartida en seis chats.

Escanean, suben y listo: sin app ni cuentaEl video muestra la app en inglés.

La foto que más vas a mirar la tomó un primo desde el ángulo equivocado

Pregúntale a cualquier pareja seis meses después y te contesta lo mismo: la foto que tienen de fondo de pantalla no es del reportaje. Es tu padre secándose los ojos en mitad del discurso. Son los niños dormidos debajo de la mesa de los postres a las once y media. Es la tanda de fotos borrosas de la barra a las tres. Nadie encargó ninguna de esas, así que solo existen donde se tomaron.

Que los invitados tomen fotos nunca es el problema. El problema son los archivos. Mandas un mensaje amable a sesenta personas, te contestan cuatro, dos te mandan capturas de pantalla de sus propias historias de Instagram y el resto te jura que este fin de semana sí. Cuando vuelves de la luna de miel ya te da vergüenza insistir.

Lo que cambia el final es recogerlas durante la fiesta. Quien acaba de tomar la foto del pasillo de bengalas la sube ahí mismo, de pie; esa misma persona, tres semanas después, no la sube. Todo esto está pensado para eso: un código, cero barreras y las fotos en tu galería la misma noche.

Da igual cómo lo llames. Funciona igual en una boda, en un casamiento o en un matrimonio, en una finca de Toledo, en un salón de Guadalajara o en una quinta de las afueras de Buenos Aires.

Tres cosas que hacer, y ninguna el día de la boda

1

Crea el evento esa misma semana

Le pones nombre y en menos de un minuto tienes el código QR y el código del evento. No hace falta cuenta: la llave es el enlace de anfitrión. Créalo cerca del día, porque el plazo de la galería empieza a contar en cuanto creas el evento.

2

Ponlo delante de gente sentada

En los números de mesa, detrás del menú, en la barra, en el cartel de bienvenida. Escanean mientras esperan el primer plato, que es justo cuando tienen el teléfono en la mano.

3

Bájalo todo al volver a casa

Abres tu enlace privado de anfitrión y tocas "Descargar todo": preparamos un solo ZIP con todas las fotos y videos y te mandamos el enlace de descarga al correo del evento, normalmente en unos minutos (si te pide un código de un solo uso, también llega ahí). Sin escribirle a nadie y sin guardar imágenes de una en una.

Qué ve un invitado al escanear

Una página con los nombres de los novios, un botón para añadir fotos y lo que ya han subido los demás. Elige las fotos de su teléfono, escribe su nombre la primera vez y listo: ni correo de verificación, ni contraseña, ni cuenta de Google.

Como todo el que tiene el código abre la misma galería, la mesa de al lado ve la foto que acabas de subir. Ahí está la mitad de la gracia: el banquete acaba teniendo su propio álbum en directo, y los que empiezan pronto arrastran al resto.

El plan gratuito incluye hasta 20 fotos por invitado, de hasta 10 MB cada una, durante 14 días, y el plan de pago cuesta 19,99 € en un pago único por evento e incluye fotos y videos sin límite por invitado, videos de hasta 200 MB y 12 meses (365 días) de galería.

La idea de la cámara desechable, sin el carrete

Las camaritas encima de las mesas siempre fueron una idea bonita con un final regular: la mitad de las fotos salen negras, alguna se la lleva alguien en el bolso y el laboratorio te cobra semanas después por revelar borrones.

El impulso, en cambio, era el correcto: que disparen los invitados. Un código en la mesa se queda con el impulso y tira el carrete. Cada uno usa la cámara que ya sabe manejar, con la luz que de verdad hay, y tú tienes los archivos antes de que en el salón hayan terminado de recoger las copas.

Todas las guías de boda

Lo que preguntan las parejas antes de mandar las invitaciones

¿Qué tiene que hacer un invitado, exactamente?

Apuntar la cámara del teléfono al código QR, o escribir el código del evento. Se abre una página en el navegador con los nombres de los novios: ahí toca para añadir fotos, elige las que quiera de su teléfono y escribe su nombre la primera vez para que sepas de quién es cada foto. Ahí termina. No instala nada, no se registra y no inventa ninguna contraseña en mitad de un banquete.

¿Y los invitados que se pelean con el teléfono?

Se las arreglan mejor de lo que esperas, precisamente porque no hay nada que instalar. Escanear un código con la cámara es el mismo gesto que ya hacen para ver la carta de un restaurante, y si alguien no lo consigue, un vecino de mesa le pasa el enlace por WhatsApp. Las fotos de iPhone se aceptan tal cual, en HEIC, así que nadie tiene que convertir nada.

¿Cuántas fotos puede subir cada invitado?

En el plan gratuito, hasta 20 fotos por persona, solo fotos, y sin límite de invitados: una boda de 150 personas no cuesta nada. El plan de pago es un único pago de 19,99 € por la boda, con fotos y videos sin límite por invitado.

¿Pueden mandar video y no solo fotos?

Sí, con el plan de pago. Un invitado puede grabar el discurso desde cerca, o diez segundos de la barra a las tres de la mañana, y subirlo por el mismo código: hasta 200 MB por archivo, directo desde el teléfono. El plan gratuito es solo para fotos.

¿Quién ve las fotos que suben los invitados?

La misma galería la ve todo el que tenga el código QR o el código del evento, y ahí está la mitad de la gracia: durante el banquete la mesa de al lado ve lo que acabas de subir y eso anima a los demás a subir lo suyo. Nunca es pública ni sale en Google. Si quieres una capa más, puedes poner un PIN que los invitados escriban al entrar. Gestionar el evento y descargarlo todo de golpe queda en tu enlace privado de anfitrión.

¿Sirve igual si le decimos casamiento o matrimonio?

Sí. El código funciona igual en una boda en España, un casamiento en Argentina o Uruguay y un matrimonio en Chile, Colombia o Perú. La página está en español, los invitados no instalan nada y da lo mismo si el teléfono es iPhone o Android.

¿Cuánto tiempo tenemos para descargarlo todo?

Un evento gratuito dura 14 días y después se borra con sus archivos, así que créalo en la semana de la boda y descárgalo antes de la luna de miel: los 14 días se cuentan desde que creas el evento, no desde el día de la fiesta. Un evento de pago aguanta 12 meses. En los dos casos, desde el enlace de anfitrión te descargas toda la galería en un solo ZIP, y esa descarga no se paga aparte.

Móntalo la semana de la boda

Se tarda un minuto y empezar no cuesta nada. Crea el evento unos días antes, imprime el código con las tarjetas de mesa y todas las fotos que se tomen entre el primer invitado que llega y el último taxi acaban en una galería que te puedes descargar.